Imagen solo con fines ilustrativosPudín de Verano
Cocinar con niñosUna obra maestra británica clásica que traslada al plato toda la abundancia, el color y la exquisita jugosidad de los frutos rojos en su máximo esplendor. Este plato destaca por una textura excepcionalmente tierna, gracias a rebanadas de pan que absorben los intensos jugos de las frambuesas, fresas y grosellas, logrando un postre elegante que equilibra una acidez refinada con un dulzor natural envolvente. Es la elección perfecta para recepciones estivales, aportando un final refrescante y ligero a cualquier banquete.
- Preparación
- 5 min
- Porciones
- 4
- Dificultad
- Fácil
Instrucciones
1Extrae los jugos: Lava la fruta y sécala suavemente con papel de cocina — reserva las fresas aparte. Pon el azúcar y 3 cucharadas de agua en una olla grande. Calienta a fuego suave hasta que el azúcar se disuelva — remueve varias veces. Lleva a ebullición 1 minuto, luego añade la fruta (sin las fresas). Cocina 3 minutos a fuego lento, removiendo 2-3 veces. La fruta quedará blanda, mayormente entera y envuelta en zumo rojo oscuro. Coloca un colador sobre un bol y vierte la fruta con su jugo.
Nutrición
- Calorías
- 308
- Proteína
- 4.7g
- Carbohidratos
- 69.5g
Cocina en familia
Cocinar con niños
Formas sencillas de que los niños participen con seguridad, siempre con la guía de un adulto.
Edad 3-5
Pequeño ayudante
- Machacar ingredientes blandos
- Lavar frutas y verduras
Edad 6-8
Explorador de cocina
- Remover una masa
- Medir ingredientes sencillos
Consejos del chef
Para un pudin perfecto sin manchas blancas, utiliza pan blanco de calidad del día anterior y asegúrate de empapar bien cada rebanada en el zumo de frutos rojos antes de colocarla en el bol. Si no tienes frutos rojos frescos, puedes usar congelados previamente descongelados. Sírvelo con un poco de nata vegetal o crema de coco fría para un postre 'parve' festivo y cremoso.
Razón culinaria
Una obra maestra británica clásica que traslada al plato toda la abundancia, el color y la exquisita jugosidad de los frutos rojos en su máximo esplendor. Este plato destaca por una textura excepcionalmente tierna, gracias a rebanadas de pan que absorben los intensos jugos de las frambuesas, fresas y grosellas, logrando un postre elegante que equilibra una acidez refinada con un dulzor natural envolvente. Es la elección perfecta para recepciones estivales, aportando un final refrescante y ligero a cualquier banquete.














