Borsch de Costillas de Cerdo
Una sopa rica y profunda que combina el dulzor natural de las hortalizas con la intensa profundidad de cortes de carne selectos, cocinados a fuego lento hasta alcanzar una ternura perfecta. Este plato constituye una comida completa y reconfortante en un solo cuenco, ofreciendo una experiencia clásica del hogar europeo con sabores audaces y un colorido vibrante e irresistible. Resulta ideal para los días fríos de invierno o como pieza central en comidas familiares festivas y tradicionales.
- Preparación
- 20 min
- Porciones
- 4
- Dificultad
- Medio
Instrucciones
- 1Corte la carne en trozos grandes, colóquela en su olla más grande y cubra con 5 litros de agua. Lleve a ebullición a fuego alto, retirando la espuma que suba a la superficie. Añada las hojas de laurel. Sazone. Baje el fuego a una cocción suave y cocine durante 1 hora, o hasta que la carne esté tierna y se separe del hueso. Si usa alubias secas, añádalas en este momento.
- 2Suba el fuego. Lleve de nuevo a ebullición, luego reduzca el fuego y cueza a fuego lento durante otros 20 minutos; las alubias deben estar todavía ligeramente crudas. Añada las zanahorias, las cebollas, el ajo y el pimiento. Remueva bien, luego añada las guindillas si las utiliza. Cocine durante 15 minutos más.
Nutrición
- Calorías
- 911
- Proteína
- 70.8g
- Carbohidratos
- 12.1g
Consejos del chef
Para lograr un color de borsch intenso y fascinante, añade una remolacha rallada finamente solo cinco minutos antes de terminar la cocción; así mantendrás ese tono rojo vivo que a veces se pierde al cocinarlo mucho tiempo. Para una versión kósher e igual de sabrosa, sustituye las costillas de cerdo por un trozo de asado (tira de asado) con hueso. La cocción lenta hará que la carne quede tierna y se deshaga en la boca, siguiendo la tradición familiar.
Razón culinaria
Una sopa rica y profunda que combina el dulzor natural de las hortalizas con la intensa profundidad de cortes de carne selectos, cocinados a fuego lento hasta alcanzar una ternura perfecta. Este plato constituye una comida completa y reconfortante en un solo cuenco, ofreciendo una experiencia clásica del hogar europeo con sabores audaces y un colorido vibrante e irresistible. Resulta ideal para los días fríos de invierno o como pieza central en comidas familiares festivas y tradicionales.