Imagen solo con fines ilustrativosKadu Borani
Un manjar afgano clásico que equilibra armoniosamente el dulzor natural de la calabaza con el toque picante del ajo y la frescura del yogur espeso. La yuxtaposición de la calabaza frita y tierna con una salsa rica crea una experiencia culinaria auténtica y reconfortante, ideal como un entrante sofisticado o un acompañamiento distintivo para cualquier comida festiva.
- Preparación
- 5 min
- Porciones
- 4
- Dificultad
- Medio
Instrucciones
- 1Pele la calabaza y córtela en trozos de 1 cm de ancho. Fría en aceite hasta que esté dorada y reserve.
- 2Usando la misma sartén y aceite, fría las cebollas hasta que estén doradas. Retire las cebollas y muela junto con el ajo (si usa pasta de ajo, mézclela con las cebollas una vez molidas).
- 3Añada un poco de aceite a una sartén a fuego medio. Cuando esté caliente, añada la cúrcuma. Disuelva la sal en una taza de agua y añádala a la cúrcuma. Coloque una capa de calabaza, luego una capa de cebolla y ajo. Repita hasta agotar la calabaza, la cebolla y el ajo.
Nutrición
- Calorías
- 246
- Proteína
- 1.2g
- Carbohidratos
- 32.6g
Consejos del chef
Para que la calabaza quede perfecta, dórala en la sartén con un poco de aceite antes de añadir los líquidos. Esto carameliza sus azúcares y aporta un sabor profundo y muy rico. Para una versión vegana, sustituye el yogur por una tahina al limón. Sírvelo con pan naan caliente o arroz blanco para empapar todos los jugos y sabores increíbles.
Razón culinaria
Un manjar afgano clásico que equilibra armoniosamente el dulzor natural de la calabaza con el toque picante del ajo y la frescura del yogur espeso. La yuxtaposición de la calabaza frita y tierna con una salsa rica crea una experiencia culinaria auténtica y reconfortante, ideal como un entrante sofisticado o un acompañamiento distintivo para cualquier comida festiva.