התמונה להמחשה בלבדChucrut de Remolacha y Col Lombarda
Este plato vibrante ofrece una armonía magistral entre el frescor crujiente y los sabores profundos del encurtido tradicional casero. La interacción entre el dulzor natural de la remolacha y la acidez refinada de la lombarda crea un acompañamiento probiótico enriquecido con el aroma distintivo de las semillas de alcaravea. Resulta perfecto junto a platos cárnicos contundentes o como parte de una selección de entremeses, aportando un equilibrio sofisticado en cada bocado.
- Preparación
- 5 min
- Porciones
- 4
- Dificultad
- Fácil
Instrucciones
- 1Pon todos los ingredientes en un bol grande, añade 1-1,5 cucharaditas de pimienta negra recién molida y amasa todo con las manos durante 5 minutos. Puede convenir ponerse guantes para evitar que el jugo de remolacha manche la piel.
- 2Presiona la verdura hacia abajo en el bol con las manos, luego cubre la superficie y los laterales del bol con una hoja grande de film compostable o algo reutilizable como un wrap de cera de abeja. Coloca otro bol del mismo tamaño encima. Presiona fuerte y añade algo pesado (bolsas de arroz o latas funcionan bien) para que los jugos suban y cubran la superficie. Cubre de nuevo.
Nutrición
- Calorías
- 280
- Proteína
- 12g
- Carbohidratos
- 38g
Consejos del chef
Para asegurar una fermentación perfecta, es importante masajear la col y la remolacha con sal durante unos minutos hasta que suelten sus jugos y reduzcan su volumen, logrando así un encurtido casero de gran calidad. Para un toque dulce y fresco, prueba a añadir rodajas finas de manzana verde o unas semillas de comino. Combinan de maravilla con la remolacha y aportan una capa de sabor profunda y fascinante.
Razón culinaria
Este plato vibrante ofrece una armonía magistral entre el frescor crujiente y los sabores profundos del encurtido tradicional casero. La interacción entre el dulzor natural de la remolacha y la acidez refinada de la lombarda crea un acompañamiento probiótico enriquecido con el aroma distintivo de las semillas de alcaravea. Resulta perfecto junto a platos cárnicos contundentes o como parte de una selección de entremeses, aportando un equilibrio sofisticado en cada bocado.